Lo Profético y Guerra Espiritual

Los conceptos de profecía y guerra espiritual usualmente parecen misteriosos, abrumadores o extraños para muchos creyentes. Puede haber una idea falsa que sólo aquellos que son “súper espirituales” pueden moverse en estas áreas. La falta de entendimiento y no basarnos de enseñanzas firmes, causa que muchas personas pierdan el punto de lo que es uno de los aspectos más poderosos y divertidos de nuestra relación con Dios.

¿Por qué lo profético?

Creemos y hemos experimentado una y otra vez, que Dios sigue hablándole a Su pueblo hoy en día. En palabras simples, la profecía es ver lo que Dios ve, escuchar lo que Él está diciendo y hablar Su verdad a una persona o circunstancia; es el privilegio de comunicar Sus mensajes. El apóstol Pablo, en su enseñanza acerca de los dones espirituales, dijo que procuráramos los dones espirituales, pero sobre todo que profetizáramos, porque cuando profetizamos hablamos a los hombres para edificación, exhortación y consolación. (vea 1 Corintios 14:1-3)

La profecía es única ya que transmite un mensaje que la persona que está dándolo, no podría saberlo si Dios no se lo hubiera revelado. Es poderosa especialmente cuando la gente que no conoce a Dios, se da cuenta que Dios les ve; que Él conoce y le importan los detalles íntimos de sus vidas.

Las palabras proféticas pueden anunciar algo que Dios va a hacer; confirmar algo que Él ha estado diciendo; revelar la solución a un asunto o batalla que hemos estado enfrentando; traer corrección a un área que no está alineada a Su voluntad; ofrecer ánimo a un alma cansada y mucho más.

Este regalo le ofrece a Cristianos la oportunidad de, en realidad, ser un cuerpo funcionando en unidad y amor, con la finalidad de edificar y animar el uno al otro en el destino de Dios, individual y colectivamente.

Tal vez esté leyendo esto y piense, “¡Ésta no ha sido mi experiencia con la profecía en lo absoluto!” Desafortunadamente, este don es manipulado y en ocasiones, usado incorrectamente por los engaños del enemigo y nuestra propia humanidad imperfecta. Es por eso, que crecer en nuestro entendimiento de lo profético es tan importante. Es importante que manejemos esa sagrada confianza de hablar en el nombre de Dios con humildad, sabiduría y sobre todo, amor. (vea 1 Corintios 13:2).

Guerra Espiritual

No toma mucho darnos cuenta que hay enfrentamientos entre el bien y el mal sucediendo todo el tiempo en nuestro mundo; lo que no siempre reconocemos es nuestro rol en esto o el panorama de la situación.

Cuando Jesús murió en la cruz, rompió el poder del diablo para siempre; Pablo escribe que Dios nos rescató del reino de la oscuridad y nos trasladó al reino de su Hijo amado (vea Colosenses 1:13-15). Cuando Satanás estaba determinado a separar a la creación más preciosa de Dios, a Sus hijos, a través de destrucción y pecado, Jesús abrió el camino para redimirnos y regresarnos a tener relación con Dios.

Pero el juicio final y el castigo para Satanás está por venir (vea Apocalipsis 20:7-10); mientras tanto, el enemigo trabaja implacablemente para que el corazón del hombre rechace a Dios y sabotear los planes y propósitos de Dios en la tierra.

A través de la oración y la revelación de lo profético, el Espíritu Santo nos permite ver la realidad de esta lucha y ser parte de empujar la oscuridad. Somos capaces de reconocer que las personas no son nuestras enemigas; hay fuerzas espirituales del mal que están trabajando en nuestro mundo (vea Efesios 6:12).

Se nos da la metáfora de guerra para resaltar la realidad del conflicto, pero somos recordados que nuestras “armas” no son lo que el mundo consideraría como armas (vea 2 Corintios 10:3-5).

No tenemos que temer porque cuando aceptamos lo que Jesús hizo en la cruz, Dios nos da autoridad sobre las tinieblas. Nuestras oraciones, palabras, acciones y dones espirituales tienen el poder para rescatar a las personas del pecado, para exponer el engaño de Satanás y para llevar la luz del amor y la verdad de Dios a los lugares oscuros.

A veces, la guerra espiritual puede parecer dura o agresiva; el decir “guerra espiritual” tiene una connotación negativa, especialmente en nuestro mundo moderno que está devastado por la guerra.

Las implicaciones positivas de ese término son encontradas en un entendimiento sano de lo que es la fortaleza, unidad y estrategia. Dios desea darle a Su gente el poder, la revelación y las herramientas para invadir la oscuridad con Su luz y traer libertad a la vida de la gente.

A través de lo profético y la guerra espiritual, nuestra relación con Dios adquiere una nueva dimensión. Nos damos cuenta de un propósito y una historia desarrollándose que es mayor que nosotros y se nos da la oportunidad de colaborar activamente con Dios en redimir el mundo.

Es por eso que estamos comprometidos a enseñar y equipar al cuerpo de Cristo acerca de estas cosas---¡no queremos que usted se pierda de ello!

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